Miércoles, 26 Agosto 2026 16:09

Cuentos con Mora y Leja - Capítulo V: La lealtad, un valor que nace en el corazón.

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A Leja se lo veía preocupado esa semana. ¿Raro no? Es que, a esa edad, no son muchas las preocupaciones que un niño puede tener; y si las tiene, tampoco resulta frecuente que permanezcan en su mente de un día para el otro.

El abuelo Pedro noto el estado de aflicción en Leja, y busco de inmediato una oportunidad para hablar con el niño, y así poder saber el motivo de su preocupación, y ver entonces la forma en que podía ayudarlo.

Me acompañas al almacén Leja, olvide comprar fósforos, dijo el abuelo.

Llévate algunos de casa, dijo su hija Matilde desde la cocina.

No, está bien, gracias. Tampoco compre servilletas de papel. Además, creo que la última vez que fui de compras al almacén, le quedé debiendo algo de cambio a doña Aurora.

¡Vamos Leja!!

Matilde, no te preocupen si nos demoramos…por ahí provechamos para estirar las piernas en la plaza!! (dijo el abuelo).

Luego, estando a media cuadra de la casa, Pedro le propuso a Leja: ¿y si caminamos primero y después pasamos por el almacén?

Si abuelo, mejor, caminemos antes que llegue la noche.

Y allí iban entonces abuelo y nieto de la mano rumbo a la plaza, cuando Pedro pregunto:

¿Leja, hoy te vi medio tristón, con pocas ganas de conversar y como distraído…como si siempre estuvieras pensando en algo que te preocupa. ¿Es así? ¿Te preocupa algo? ¿Hay algo que quieras compartir

conmigo, para ver si juntos podemos solucionarlo?

Leja paro la marcha, miro a su abuelo con una sonrisa y los ojos encendidos, y le dijo: ¡Claro abuelo!!! ¡Cómo no se me ocurrió!!! Pensaba que podría hablar con papá cuando llegara del trabajo, pero en estos

últimos días se ve que algo está pasando, porque él está llegando tarde y muy cansado.

Ven Leja, sentémonos en el banco de la plaza y veamos cómo solucionar juntos tu problema…cuéntame.

 

Es que no sé qué hacer abuelo. Resulta que unos chicos de mi grado me invitaron para que juegue en su equipo, (las magníficas lauchas).Se trata de un campeonato de básquet infantil que organiza el Club

Honor y Patria, y yo, con el permiso de mamá, acepte.

¿Y entonces, cual es el problema que tenemos que resolver Leja?

El problema, es que al otro día, me invitaron otros chicos para que forme parte de su equipo. Se trata de los gatos fantásticos; en ese equipo todos son un poco más grandes, más altos y mejores jugadores,

y no sé qué hacer abuelo. Yo quisiera ir con los gatos, pero ya quedé con las lauchas abuelo. ¿Entonces, que hago?

No te aflijas tanto Leja, es un problema que vos podrás resolver, porque la solución solo depende de vos mi querido nieto.

¿Y cómo hago para decidir abuelo?

Te propongo que nos hagamos unas preguntas para que vos las respondas aquí, en secreto, solo entre vos y yo. ¿Si?

¡Dale abuelo!

 

Va la primera:

Si supieras que vas a perder un partido: ¿dejarías de jugar? ¿Ya no te divertiría jugar al básquet?

No abuelo, jugaría igual, me esforzaría por ganar, por jugar bien, y por lograr divertirme con mis compañeros de equipo.

Primera duda resuelta: lo más importante no es ganar, lo más importante es compartir el juego, mejorar como jugador y como equipo, y divertirte con tus compañeros.

 

Va la segunda:

¿Si te fueras con los gatos y les ganaras a las lauchas, festejarías contento, o te daría un poco de vergüenza el haberte cambiado de equipo para poder ganar?

Mmmm…no abuelo, creo que no podría festejar con los gatos frente a las lauchas…creo que no podría festejar con los gatos fantásticos, ni siquiera cuando las magníficas lauchas ya no estuvieran en el club.

Entonces Leja… ¿Ya tenemos la respuesta no? ¿Qué vas a hacer?

No tengo dudas abuelo, me quedo con las lauchas para divertirme y jugar junto a ellos, aunque sepa que vamos a perder.

 

¿Y porque yo pienso así abuelo, de donde me vinieron estas respuestas tan rápido y tan seguras?

¡Porque sin saberlo, y aunque tengas apenas 6 años y medio, ya tienes en tu mente y corazón, el valor de la lealtad, y eso es muy bueno!!!

¿Pero, que es la Lealtad abuelo?

Es estar siempre al lado de los que quieres y de lo que piensas. A esos valores nunca debes darle la espalda, aunque aparentemente te convenga hacerlo.

¿Ahora que estas tranquilo, te parece que volvamos a casa?

Si abu. ¿Y los fósforos?

Los fósforos y las servilletas pueden esperar.

La tarde se ha vuelto noche, las estrellas brillan en el cielo de un pueblito que hoy es testigo del amor de un nieto hacia su abuelo…testigo de cómo desde muy pequeñas se forjan las buenas personas.

 

Fabián E. Sotelo