Viernes, 08 Diciembre 2023 16:04

El último orejón del tarro de Exaltación de la Cruz

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Diego Gaynor es una localidad rural que pertenece al partido de Exaltación de la Cruz en la provincia de Buenos Aires, a 100 km de Capital Federal.

En los años 90, con las políticas de vaciamiento y destrucción de Menem y sus secuaces retiraron el único medio de transporte público con el que contaba el pueblo, el tren. Pasaron más de 30 años, se supone que las cosas han cambiado aunque en Gaynor pareciera que el tiempo se ha detenido. No hay tren ni colectivo, no hay médico de guardia y el acceso de 6 km. desde la Ruta 8 es una oscura ruta sin demarcar y llena de baches gigantes. La ciudad más cercana es Capilla del Señor a 15 km. por camino vecinal de tierra aunque si llueve no se puede entrar, San Andrés de Giles y San Antonio de Areco están a 30 km., la ruta hacia Giles también es peligrosa, intransitable.
El pasado viernes 01 de diciembre ocurrieron hechos trágicos que mantienen de duelo a toda la comunidad y que forman parte de la larga lista de muertes evitables que hay en nuestro país. Por un lado, un vecino histórico del pueblo falleció antes de poder recibir atención, ya que cuando se presenta una emergencia de salud no hay médicos, no hay ambulancia, no hay transporte, solo esperar todos los kilómetros que debe recorrer la ambulancia para el traslado. Por otro lado, dos jóvenes perdieron la vida en un accidente que se presume que sucedió en el intento de esquivar uno de los pozos de la ruta, en medio de la niebla y la oscuridad se nos fueron 2 pibes muy queridos. Hoy Diego Gaynor está de duelo llorando a sus seres queridos pero también está en pie de lucha, porque cuando estos hechos nos golpean, nos ponemos a observar nuestro entorno y a pensar en cómo asegurarnos de que a nadie más le vuelva a suceder lo mismo.


Quieren proponer a Gaynor como “pueblo turístico” estimulando la especulación inmobiliaria y haciendo negocios mientras la mayor parte de la comunidad que históricamente lo habita no tiene sus necesidades básicas cubiertas. No hay cloacas ni obras para ellxs, la comunidad está rodeada de cultivos transgénicos y llueven toneladas de agrotóxicos, hay plantas de pollo que contaminan todo a su alrededor y reclamos ignorados sistemáticamente por el municipio de ayer y de hoy.
El pueblo de Gaynor debe y merece ser escuchado, no debe ser manoseado por la guerra político partidaria para acusarse unos a otros, no alcanza con poner un cartel o dos mesitas para los turistas, se necesita un accionar serio y real sobre las demandas del pueblo.

Por la memoria de
Luis “Pela” Carmona, Esteban Kronemberger y Don Bauza.