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La buena pipa que nunca se apaga
Lunes, 23 Marzo 2026 11:33

La buena pipa que nunca se apaga

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En 1974, yo estaba cursando el segundo año del Secundario en el Liceo Militar de Santa Fe, cuando terroristas del ERP asesinaron a dos oficiales al salir de sus casas. En aquel entonces, yo tenía 14 años, y el País estaba gobernado por un Presidente Peronista, el cual había sido elegido por el pueblo.
Luego, en 1975, estando mi padre destinado en el Regimiento de Formosa, los terroristas autodenominados Montoneros atacaban el cuartel con la intención de robar armas para la revolución, matando a diez soldados, un suboficial, un oficial y un agente de Policía de la provincia. En aquel entonces yo tenía 15 años, y el País estaba gobernado por un Presidente Peronista elegido por el pueblo.
Luego, muchos años después, cuando yo tenía 29 años, (con el grado de Teniente Primero), los terroristas atacaron el cuartel de la Tablada, dejando un saldo de 45 muertos y 57 heridos. En aquel entonces, el País se encontraba gobernado por un Presidente Radical, quien algunos años antes, siendo abogado, había defendido a terroristas frente a un tribunal.
Y si, esto es lo poco que yo viví en vivo y en directo, desde los 14 a los 29 años…poquito, considerando que, durante estos años, el terrorismo había asesinado a 1.094 personas; secuestrado a 756; herido a 2.368; y colocado 4.380 artefactos explosivos.

Luego llego el cuento de la buena pipa que nunca se acaba…cuento en el cual se invirtieron los roles, pasando los terroristas a ser jóvenes idealistas, mientras que nuestros soldados, (los de las FFAA argentinas), pasaron a ser civiles armados que un día al despertar, enloquecieron y marcharon por todo el país matando gente inocente, según sus cuentas, a no menos a 30.000.
Y luego vino la otra guerra, la propaganda y la educción para el odio; los presupuestos para el área de Defensa cada vez más magros, buscando asfixiar la capacidad operativa de nuestras Fuerzas, las que deben estar en capacidad para defender a un país rico, extenso y poco poblado.
Luego, para acompañar el repudio a las FFAA que evitaron la toma del poder por parte del comunismo, (aquel que lleva doscientos millones de asesinatos en su lucha en favor de los pobres), llegaron los sueldos de hambre, y así es que hoy, un Teniente General, (el jefe del Ejército – con suerte uno por turno), cobra $2.800.000, mientras que, en promedio, un empleado de ARCA, cobra $7.300.000 de bolsillo.
Luego, en favor de los terroristas nunca arrepentidos, llegaron las rendiciones de honores; las indemnizaciones millonarias y cargos públicos sustanciosos. Ellos ensangrentaron al país al sumergirnos en aquella guerra que, según sus sueños, nos transformaría en la Cuba argentina.
Luego vinieron los simulacros de juicios, con testimonios novelados, con testigos pagos, con militancia judicial de alto nivel, (Justicia Legitima). Allí nuestros magistrados mataron la ley vigente, ultimaron a la Constitución Nacional y a todo aquello que siguiera el camino de la legalidad; y allí se fueron animando cada vez más, hasta llegar a prisiones preventivas de 17 años, y presos de más de 90. Allí obtuvieron sus Masters en ilegalidad.
Así fue y así está aún hoy, la mayor parte de la Justicia abocada a los juicios vinculados al terrorismo en argentina. Es la misma justicia que nunca pudo actuar de Oficio, cuando a la vista de todos, nuestros gobernantes se estaban robando el país entero.
Y ahora han vuelto a la carga contra quienes, cumpliendo la orden de un Presidente Constitucional, marcharon a Tucumán para evitar su ocupación por parte de los terroristas, quienes, en caso de lograrla, solicitarían el reconocimiento como zona liberada a los países gobernados por partidos Comunistas.
Yo creo que esta locura de venganza e ilegalidad nunca terminará, ya que no podemos esperar el reclamo de justicia por parte de un pueblo que ha sido educado en la mentira, ni creo que podamos esperar un cambio en un poder Judicial contaminado, como tampoco podemos esperar alguna acción por parte del actual presidente de los argentinos, quien aplaude a ejércitos foráneos que combaten sin miramiento alguno a los terroristas que se ocultan entre la población civil, mientras que a los viejos soldado que los combatieron en su propio país, los deja morir prisioneros y en manos de sus verdugos…los terroristas devenidos en funcionarios públicos, o en héroes de un pasado sombrío que condeno a extravío a nuestro amado país.
El Presidente se abraza a nuestros granaderos. El parece que ama a sus Fuerzas Armadas. Sin embargo, aquí, día a día, sus hombres mueren en cautiverio, mientas que, quienes se encuentran en actividad, trabajan con el presupuesto más bajo de los últimos cuatro gobiernos, sobreviviendo casi sin obra social, y con el 80% de los sueldos, por debajo de la línea de pobreza.

Recemos, recemos mucho. Hagámoslo todos los días…ya que, de nuestros gobernantes y funcionarios, no podemos ni debemos esperar nada.

Fabián Esteban Sotelo
13.839.579